sábado, 24 de junio de 2017

La Ética o lo permanente de la filosofía socrática en nuestros tiempos



La historia de la filosofía occidental nos presenta un panorama rico en rendimientos filosóficos de lo más variado, interesante y sugestivo. Somos herederos mientras vivamos desdeñando esa riqueza, mientras seamos capaces de formarnos un juicio crítico para discernir y valorar lo que hay de circunstancial y perecedero, y lo que hay de permanente en cada corriente filosófica.

La verdadera filosofía entendida no tanto como enseñanza dogmática de escuela sino por su significado clásico y originario, es el amor al conocimiento, el amor a la belleza de las ideas, tal como lo explica Diótima a Sócrates en el Banquete de Platón (203e-204a). Diótima empieza por señalar que los dioses no filosofan ni desean hacerse sabios, pues ya lo son. Tampoco filosofa el que es sabio entre los hombres, pues no lo necesita. Pero hay hombres que siendo ignorantes tampoco filosofan ni desean hacerse sabios, porque tienen la ilusión de serlo. El que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar.

domingo, 18 de junio de 2017

Crítica de Nietzsche



Toda creación cultural (religión, moral, ciencia, arte, etc.) es la proyección de sensaciones elementales, orgánicas, fisiológicas, relativas a un determinado grado de fuerza o de voluntad de poder. Es el cuerpo quien interpreta; lo anterior a toda objetividad.
 
El lenguaje se ha creado dentro de un proceso progresivo de creatividad “artística”; es el tejido básico espiritual en el que se incrustan los juicios de valor, las estimaciones primeras, la actitud ante el mundo a través de generaciones en virtud del proceso de socialización.

sábado, 3 de junio de 2017

Condenados a la libertad - Sartre




Sartre se caracterizó por ser el principal representante y difusor del pensamiento existencialista.
La respuesta existencialista nace como protesta a los acontecimientos horribles que dominan la primera mitad del siglo XX, y también de las dos corrientes filosóficas predominantes a comienzos del siglo XX (idealismo de origen hegeliano y mecanicismo positivista), que habían mantenido el criterio común que considera al sujeto humano como un ser pasivo, carente de esencia y personalidad. Respuesta que considera al hombre como actor de su propia historia, abandonando así la actitud distante de la filosofía tradicional que analiza al hombre como espectador de los acontecimientos.